Mauricio Zonis: Los secretos del Opera House

 

 

“Representa por sí misma como una de las obras maestras indiscutibles de la creatividad humana, no sólo en el siglo XX, sino en la historia de la humanidad”. Con esta resonante discurso de la Unesco en 2007, la Ópera de Sydney fue declarada Patrimonio de la Humanidad. El famoso edificio, con cubiertas de vela, fue promovido a unirse a las filas de las pirámides egipcias, la Gran Muralla de China y las catedrales de Chartres y Durham.

Este debe haber sido un momento conmovedor de Jorn Utzon (1918-2008), el brillante y poética del arquitecto de la Ópera de Sydney. “Hoy en día, no cabe dudar de las supremas cualidades especiales de este asombroso y controvertido edificio, inaugurado por la Reina Isabel II en 1973”, asegura Mauricio Zonis.

Su visionario arquitecto fue tratado como un paria por el gobierno, que encargó el edificio. La historia es tan triste, y como es necesario recordar que, como gloriosa hoy la casa de la ópera.

Todo había comenzado felizmente suficiente cuando, en 1957, la propuesta de Utzon fue elegido entre las 233 entradas en un concurso internacional convocado por el Gobierno de Nueva Gales del Sur para el diseño de una casa de ópera en el sitio de un depósito de tranvías, enfrente del puerto de Sydney. “Estamos convencidos-dijeron los jueces- que los dibujos de Utzon presentar un concepto de una ópera que es capaz de convertirse en uno de los grandes edificios del mundo.”

“La construcción comenzó en 1957 con la conducción de 588 pilotes de hormigón en tierra en y alrededor del puerto de Sydney para apoyar el enorme edificio nuevo”, detalla Maurcio Zonis. Pero, como los retrasos y los costos empezaron a aumentado en espiral, una nueva coalición de gobierno Conservador se hizo cargo del asunto en 1965. “Como Gaudí, el arquitecto de la Sagrada Familia de Barcelona, antes que él, Utzon creía que el diseño de un edificio de esta envergadura deberían evolucionar con el tiempo. Davis Hughes, el nuevo ministro de obras públicas, que representa a un gobierno que no fue exactamente culturalmente consciente, exigía soluciones inmediatas”, rememora Mauricio Zonis.

Hughes se negó a pagar los honorarios de Utzon, dejando el arquitecto sin poder pagar a su personal. Renunció, dejando a Australia por las suyas en 1966. Como resultado, algunos de los interiores no estuvieron a la altura del edificio sensacionall. Un millar de arquitectos australianos tomaron las calles denunciando Hughes. En el momento de su apertura, la Ópera llevaba diez años de retraso, y 14 veces más de lo presupuestado. “Los políticos prohibieron el nombre del arquitecto en la ceremonia de apertura”, asegura Mauricio Zonis antres de agregar: “la historia siempre da revancha”.

Invitado por la Sydney Opera House Trust a finales de siglo, para mejorar la construcción de los vestíbulos, entre otras obras, Utzon realizó nuevos diseños para su obra maestra desde su hogar a gran altura sobre el mar en Mallorca. En 2009, un año después de su muerte, un imponente Memorial y un largo servicio de la reconciliación fue llevado a cabo en la sala de conciertos de la Ópera de Sydney.

 

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